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No invierta a menos que esté preparado para perder todo el dinero que invierte. Se trata de una inversión de alto riesgo y no debe esperar estar protegido si algo sale mal. Tómese 2 min para saber más.

Cómo comprar cripto por primera vez

Una guía sencilla para comprar su primera cripto: qué preparar antes, los cuatro pasos, por qué existe la verificación de identidad y los errores que pillan a los principiantes.

beginner6 min de lecturaEscrito por Dan Clarke

TL;DR

  • Z gotowym portfelem i dokumentem ze zdjęciem pierwszy zakup zajmuje około dziesięciu minut.
  • On-ramp działa w czterech krokach: wybór, co kupić, wybór sposobu płatności, weryfikacja tożsamości, potwierdzenie i odbiór. KYC (weryfikacja tożsamości) to wymóg prawa, nie wścibstwo platformy.
  • Z dokumentem pod ręką idzie szybko. Lepiej zacząć od małej kwoty, takiej, której strata nie byłaby dotkliwa. Przy drobnych zakupach opłaty i koszt sieci zjadają większą część.
  • To poradnik, nie porada inwestycyjna.

Comprar su primera cripto es rápido, diez minutos, puede que menos. Lo que hace tropezar a la gente nunca es la compra en sí, sino las dos o tres cosas que nadie le dice que prepare antes, así que se queda a medias y se atasca. Prepárelas y los cuatro pasos van solos.

Esto es una guía, no asesoramiento financiero: compre lo que no echaría de menos.

Antes de empezar: dos cosas que debe tener listas

Uno, un sitio donde aterricen sus criptomonedas: un monedero cripto, una app o un pequeño dispositivo que guarda las claves. Puede elegir: dejar que una plataforma lo custodie por usted, como una cuenta de exchange, o gestionar su propio monedero, donde solo usted tiene las claves. Con la custodia de terceros hay menos que se pueda estropear; con su propio monedero tiene más control y más margen para meter la pata. Los principiantes casi siempre empiezan con custodia de terceros, y tenemos una guía aparte si prefiere configurar el suyo primero.

Dos, un documento de identidad con foto: pasaporte, carné de conducir, DNI, cualquiera vale. Lo necesita para la verificación de identidad, y tenerlo ya sobre la mesa le ahorra una parada a mitad de camino. Un teléfono con cámara que funcione ayuda, porque el selfie se hace ahí.

Paso 1: Decida qué comprar, y cuánto

La mayoría de las primeras compras son Bitcoin o Ethereum, por la aburrida razón de que son los dos que todo el mundo conoce y los más fáciles de volver a vender. No necesita una cripto entera: con un precio de Bitcoin de decenas de miles de euros, 20 euros le dan una porción mínima, contada en satoshis, de los que un Bitcoin tiene cien millones. Tener 0,0004 de algo es de lo más normal aquí.

Elija una cifra pequeña, no porque la cripto esté condenada al fracaso, sino porque la primera compra es un ensayo. Una buena regla: una cantidad que, si se redujera a la mitad de la noche a la mañana, le molestaría en lugar de arruinarle la semana. Perseguir la cripto que más sube esa semana es el error típico de principiante. Resístase. Las pequeñas y nuevas oscilan con más fuerza y pueden ser un incordio para vender cuando quiera salir, y para eso hay tiempo de sobra más adelante.

Paso 2: Elija cómo pagar

Aquí es donde más varía la experiencia, y donde se esconden las comisiones. Una tarjeta de débito o crédito es lo más rápido, las criptos suelen llegar en segundos, y paga un punto o dos más por la velocidad. Sépalo pronto: algunos bancos bloquean sin avisar los pagos con tarjeta a servicios de cripto, así que una tarjeta rechazada suele ser cosa de su propio banco, no de la plataforma. Una llamada al banco, o cambiar a una transferencia, suele resolverlo.

Una transferencia bancaria es la vía más barata: en Europa es SEPA, en el Reino Unido Faster Payments, y en otros sitios lo que su banco llame transferencia estándar. El coste es tiempo, de minutos a un día laborable, y los fines de semana lo alargan. Apple Pay y Google Pay quedan en un término medio, tan rápidos como la tarjeta y cómodos si sus datos ya están en su teléfono.

Lo que convierte su dinero en cripto es un on-ramp. Banxa es uno, con estas tuberías en marcha desde 2014, con más de 100 métodos de pago en más de 100 países, y por eso la opción que encaja con su país suele estar disponible. Elija lo que elija, ve una comisión antes de confirmar. Léala. En una compra de 20 euros, una comisión mínima fija puede ser, sin que se note, una décima parte de lo que gasta. Las comisiones muerden más fuerte en las compras más pequeñas, y ese tema no deja de reaparecer.

Paso 3: Verifique su identidad, y por qué tiene que hacerlo

Este es el detalle que sorprende a la gente: antes de poder venderle cripto, un servicio está obligado a saber quién es usted. Esto es el KYC, «conozca a su cliente», y existe porque lo exige la normativa contra el blanqueo de capitales, no porque nadie sea un cotilla. Fotografía su documento, se hace un selfie para que la cara coincida, y espera.

La espera suele ser de unos minutos, aunque en una subida fuerte puede alargarse a horas mientras se despeja la cola, porque todo el mundo se abalanza a la vez cuando el precio se dispara. Es molesto y no se puede saltar, pero lo bueno es que solo se hace una vez, y cada compra posterior a la primera se lo salta directamente. Dos consejos: fotografíe el documento plano sobre una superficie oscura y sin reflejos, y asegúrese de que el nombre de su documento coincide con el nombre de la tarjeta o cuenta que paga, porque una discrepancia es el motivo habitual de que una verificación se atasque.

Paso 4: Confirme la orden y reciba su cripto

Ahora la compra en sí: recibe una cotización, cantidad de cripto, precio, comisión, válida durante unos 30 a 60 segundos antes de que se actualice. Esa cuenta atrás es real: los precios se mueven a cada segundo, lo que se llama volatilidad, así que una cotización que mire demasiado tiempo caducará y se recalculará. Si caduca, pida otra, no se pierde nada. El nuevo precio puede ser un pelín más alto o más bajo, que es simplemente el mercado, no un truco.

Confirme y la cripto llega, ya sea a su cuenta en la plataforma o enviada a su propio monedero. Al enviarla a su propio monedero, pega una dirección de monedero, la larga cadena que en el caso de Bitcoin empieza por bc1, o a veces por 1 o 3. Compruébela dos veces: cuadre los primeros y los últimos caracteres con los que muestra su monedero. Envíe a una dirección equivocada y las criptos se pierden, sin nadie a quien llamar, sin deshacer. Mover cripto también cuesta una pequeña comisión de red, que se paga a quienes mantienen la red, no a la plataforma, y por eso sacar una primera compra minúscula a su propio monedero puede resultar absurdamente caro. Mucha gente deja una primera compra pequeña donde está y solo la retira cuando la comisión de red es calderilla.

Los errores que pillan a los compradores primerizos

Se repiten unos cuantos patrones: la gente compra más de lo que pretendía llevada por la emoción, cunde el pánico en la primera caída, vende con pérdidas. Paga con tarjeta sin leer la comisión y luego se siente estafada cuando el total se queda corto. Dispara criptos a la dirección equivocada, o a la dirección correcta en la red equivocada.

Y los recién llegados son un caramelo para los estafadores: un desconocido que se cuela en sus respuestas ofreciéndose a ayudar, una cuenta de soporte falsa que le ha dado un buscador, un sorteo que le pide enviar primero y jura que se lo devolverá multiplicado por dos. Una sola frase lo resume todo: las plataformas de verdad y las redes de verdad nunca piden su frase semilla ni su clave privada, y nunca piden un depósito para liberar fondos que ya son suyos. Cualquiera de las dos peticiones es una estafa, siempre.

Nada de esto pretende ahuyentarle. Hágalo una vez y todo el asunto se vuelve rápido y aburrido, que es justo lo que uno quiere del dinero. Tómese la primera con calma, lea cada pantalla, considere esos primeros 20 euros como una matrícula. Para la tercera compra se siente como cualquier pago por internet, y lo único que queda por decidir es lo que de verdad importa: qué, y cuánto.

Preguntas frecuentes

Unos diez minutos, más la verificación de identidad. La verificación suele ser de unos minutos, aunque puede alargarse a horas en un mercado con mucha actividad, cuando todo el mundo compra a la vez. Cada vez posterior es más rápida, porque ya está verificado.

Las normas contra el blanqueo de capitales obligan a los on-ramp a confirmar quién es usted antes de venderle cripto. Es la ley, no una intromisión de la plataforma, y sus datos quedan con el proveedor, no en la blockchain.

Una transferencia bancaria, como SEPA en Europa o Faster Payments en el Reino Unido, suele ganar a la tarjeta en precio, a cambio de ser un pelín más lenta. Las tarjetas y el pago móvil cuestan algo más por una liquidación casi instantánea. La comisión aparece antes de confirmar, así que compárela ahí.

No. Para empezar, puede comprar y dejar que una plataforma custodie la cripto por usted. Mucha gente pasa a su propio monedero más adelante, cuando quiere tener las claves. Cualquiera de las dos opciones es un punto de partida razonable.

A menudo 20 euros o menos, y puede tener una fracción de una cripto. La trampa son las comisiones: en compras muy pequeñas, la comisión más el coste de red para retirar se lleva una porción mayor, así que las cantidades minúsculas sirven más para practicar el proceso que para invertir.

Sí. Algunos emisores de tarjetas rechazan por defecto los pagos a servicios de cripto. Si le rechazan la tarjeta, suele ser el banco, no el on-ramp, y una llamada rápida, otra tarjeta o una transferencia bancaria suele solucionarlo.

Sobre el autor — Dan Clarke
Dan Clarke

Dan Clarke is the author of Bitcoin: The Complete Guide and a former content lead at Binance Academy, where he wrote crypto education for readers arriving with no background in the subject. He has worked in the cryptocurrency industry since 2017. His rule for these guides: plain language first, precision where it matters, no cheerleading.